Viernes, 03 de Diciembre de 2010 11:18

El ambigú de Vigo

WRITTEN_BY_MALE  Administrator
Rate this item
(0 votes)

Rosalía de Castro, y sus aledaños, se ha convertido en la zona más vigorosa de la ciudad. El barrio más joven del centro urbano, edificado básicamente en estas últimas tres décadas, muestra las mejores condiciones para convertirse, en el futuro, en el auténtico bulevar o ambigú de Vigo, conviviendo paradójicamente con las salinas que los romanos construyeron hace 1.600 años, todo en proceso de deconstrucción. En tan corto período de tiempo, los cafés, restaurantes y locales de copas que pueblan la nueva zona han alcanzado notoriedad, innovando desde la serenidad, lo que les ha dado un peso singular y creíble.

 


 

‘Deconstrucción’, un término del pensamiento moderno que ha hecho fortuna en los últimos treinta años al ser adoptado por la arquitectura y por la restauración (gastronomía), un concepto filosófico adjudicado al judío franco-argelino Jacques Derriva, que quiso ser futbolista profesional y acabó removiendo los pilares filosóficos del siglo XX. Consiste en mostrar cómo se ha construido un concepto cualquiera a partir de procesos históricos y acumulaciones metafóricas. En arquitectura el museo Guggenheim de Bilbao pasa por ser uno de sus más claros referentes (fragmentación, proceso de diseño no lineal). Es un término que le sienta bien a la zona de Rosalía de Castro, la más lírica y joven del centro urbano de Vigo, una ciudad también en permanente proceso de deconstrucción. Rosalía, inacabada, está todavía llamada a ser el bulevar de la ciudad, el ambigú, edificado sobre unos cimientos que tienen 1.600 años de vida. Las salinas de los romanos descubiertas en el reciente período de edificación de la zona le otorga un indisimulado poder de atracción, si se logra ensamblar, con criterio, la huella de los viejos e inteligentes romanos con el caótico ajetreo de vehículos y con los modernos y anodinos edificios que atiborran ambas márgenes de Rosalía, márgenes sumamente ambientadas por decenas de locales que muestran un espíritu serenamente innovador, referencias ineludibles en cualquier guía de Vigo que se precie: The Irish Harp, La Porchaba, Bublé, Van Gogh, Follas Novas ..., y ahora con el Amarante de vuelta a sus especiales orígenes. Este es el recorrido que proponemos por el “ambigú en deconstrucción”.

 

CAFE, PERO TAMBIÉN PRIMERA COPA


Una calle literaria tan popular y tan desnaturalizada precisa un café ilustrado como Van Gogh (Rosalía de Castro, 18), que pone a disposición del visitante un fondo de 700 libros, a ritmo de lounge y house. Para café o té de cualquier parte del mundo se hace obligado el paso por El Cafetal (Canceleiro, 9). Más clásicos, Viptoria (Rosalía Castro, 34), muy animado en horario de oficina, con desayunos, tapas y cervezas, y Rosalía Star (Rosalía de Castro, 59), con sus tostadas de jamón y tomate. En los alrededores toman cuerpo locales estupendos con atrevidos nombres y con propuestas que van desde los desayunos consistentes hasta los platos frugales del mediodía o la primera copa de la noche, como Giangrossi (García Barbón, 27), y sus estupendos helados, Room Lounge Bar (García Barbón, 18), con sus ensaladas y arroces, o Bocusse Ambigú Bar (República Argentina, 7), y sus deliciosos combinados.

 

LA LOCOMOTORA GASTRONÓMICA


Los locales gastronómicos se han asentado muy bien en el nuevo barrio, ejercen de locomotora. En su tiempo ya lo fue Amarante, de inspiración portuguesa, que ahora vuelve a Canceleiro, 5, con sus ya clásicos bacalao o lomo rellenos con gambas. Da lustre el afamado, coqueto y simpático Follas Novas (Serafín Avendaño, 10), de reminiscencias rosalianas en sus exquisitos saquitos rellenos y en la cuajada de erizos y quesos. De los mismos propietarios también se ha hecho un merecido hueco el más reciente Casa Marco (García Barbón, 123), modernista, con un buen rodaballo salvaje y unas exitosas carrilleras de ternera estofada a la vainilla. El novísimo Tales (Rosalía de Castro, 6) le ha venido a conferir aún más empaque a la oferta gastronómica de la zona, oferta que se ve también apoyada por las carnes de La Oliva (Serafín Avendaño, 8), los asados de los maestros del Asador Siglo XXI (Heraclio Botana, 3), la cocina casera de toda la vida de Cása Sánchez (Oporto, 9), la propuesta primordialmente italiana de un estupendo clásico como Chicote (Rosalía de Castro, 37), con sus 30 pizzas en carta, y la del menos conocido La Carlita (Serafín Avendaño, 15), y a las que se suman las referencias exóticas de Chilam Balam (Oporto, 7), de espíritu mexicano, de A Favela (Canceleiro, 5), inequívoco latinoamericano, y más a desmano el necesario japonés YosiKomosushi (Alfonso XIII, 12). Las tapas también tienen su mundo propio, y con peso, en la zona Rosalía, con el pedigrí que aporta La Porchaba (Oporto, 11, esquina Rosalía de Castro), punto de encuentro inexcusable desde la mañana hasta la madrugada, con llenos absolutos en las horas de las cañas. De sus mismos dueños, puerta con puerta prácticamente, destaca el emblemático La Trucha (Oporto, 7), con sus tradicionales brochetas y montados. También se asienta en los aledaños de la calle principal la conocida franquicia norteña Lizarrán (Canceleiro, 11), con sus pulgas y sus chuletones. Además, El Cortijo (Rosalía de Castro, 59) aúna cerveza y buenas tapas, Papa’s (Nicaragua, 31) borda las tortillas, La Dehesa (Rosalía de Castro, 10) presenta excelentes ibéricos, y La Paleta del Pintor Salserías (Rosalía de Castro, 43) apuesta por las carnes acompañadas de trabajadas salsas. Con una visita atenta a Peccata Minuta (Rosalía de Castro, 12) podemos llevarnos a casa algunas delicatessen en forma de conservas o patés y dar por concluido el atractivo paseo gastronómico por esta pujamte zona con denominación de origen.

 

EL EXCELENTE COMPLEMENTO DE LA NOCHE


La profusión de restaurantes y taperías trae consigo el establecimiento sostenible de locales de copas, de los que sobresale como abanderado con credenciales The Irish Harp (Rosalía de Castro, 62), pub oficial irlandés con comida auténtica norteamericana (costillas de cerdo, nachos). Con detalles retro muy originales, surge el cálido Bublé Café (Heraclio Botana, 6), paraíso de los alcoholes sofisticados, a ritmo de los clásicos del rock, blues y soul, con propuestas musicales en directo todos los jueves. Más íntimo se presenta el novísimo El Piano (Canceleiro, 6), un café musical con acústicos en vivo. En los aledaños se hace perentoria una visita al amplio Ensanche (Travesía Santiago de Vigo, 1), con los trampantojos y paisajes urbanos vigueses que dan vida a su sala de conciertos. Cooper (Oporto, 26) es un buen rock-bar de apertura reciente al gusto de Mon Cancela, fundador de la extinta banda Lombardi. Para un público más adulto, el Brindis (García Barbón, 30) explota los ritmos latinos, al igual que el Dickens (Canceleiro, 26), un clásico. Pero la marcha de madrugada se concentra en el margen izquierdo de Rosalía. Mármara (Rosalía de Castro, 29) es la discoteca estrella de la noche, dividida en cuatro plantas sorprendentes de ambientes diferenciados, dotadas de todos los adelantos tecnológicos propios de las grandes apuestas, como lo es ésta. Y para despedir la madrugada, a un palmo de la zona del Areal, la posibilidad de elegir entre cuatro discotecas para bailar los ritmos más en boga: Gazte (Inés Pérez de Zeta, 5), Ra-re (Inés Pérez de Zeta, 7), Gaultier (Pontevedra, 4) y Dux (Pontevedra, 6).

Last modified on Viernes, 26 de Noviembre de 2010 11:06
More in this category: « Zonas de marcha
Login to post comments

Calendario Noticias

« Mayo 2012 »
Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31