El día 17 de julio de 1936, un movimiento inspirado por militares descontentos con la gestión del Gobierno de la República, se alzó contra el orden constitucional desde el protectorado de Marruecos. El 18, la rebelión prendió en ciertos territorios y fracasó en otros dejando el país dividido en dos mitades. Los asesinatos de Castillo y Calvo Sotelo fueron el detonante.
El título le fue concedido por Fernando VII en su calidad de “rey en absentia”. En realidad se hallaba prisionero de Napoleón y el título de “Noble y Leal”, le fue concedido a Vigo por las Cortes de Cádiz. Cuando el rey Fernando VII concedió a Vigo la carta de ciudadanía, las atribuciones del taimado monarca no habían sido aún determinadas porque el aspirante a la Corona española dirimía con Napoleón la posibilidad de suceder a su padre Carlos V en el trono.
A principios de la década de los setenta, una extensión de terreno, apenas poblada y compuesta, en su práctica totalidad, por desmontes, territorios abruptos habitados por una población marginal malamente asentada, comenzó a resurgir por arte de magia.
Son dos personajes a caballo entre el siglo XIX y el XX. Cada uno, en sus diferentes actividades llevaron el nombre de Vigo consigo en su trayectoria profesional, dejando su huella en esta ciudad.
Se va a cumplir un siglo de aquella fecha emblemática que hizo de Vigo una de las ciudades tranviarias más populares de la España del siglo XX, pero de ese tiempo ligado a un medio de transportes tan hermoso y apañado como el de los tranvías, no queda absolutamente nada. Se trata, por tanto, de uno de los olvidos más incomprensibles y culpables a los que la conciencia colectiva de esta ciudad debería responder porque, tras cincuenta años de presencia y miles de vigueses transportados sobre sus raíles y bajo su trole, de los tranvías de Vigo que pronto se hicieron símbolo y santo y seña de una ciudad que recorrieron palmo a palmo, no queda ni el más leve índice, ni el recuerdo más liviano, ni la huella más diminuta.
La ciudad de Vigo fue conocida algún tiempo con el sobrenombre de “Ciudad de la oliva”, y actualmente “Ciudad olívica” debido a que en el atrio de la iglesia de la Colegiata de Santa María existía desde muy antiguo un gran olivo. Este olivo fue plantado por los Caballeros monjes Templarios, cuando éstos regían la feligresía. El viejo árbol, símbolo de la Paz, tantas veces desgajado para conmemorar -con sus ramas- la entrada del Salvador en Jerusalén, desapareció al construirse la actual iglesia.
La Fiesta de la Reconquista en Vigo rememora la participación de la ciudad en la Guerra de la Independencia española, y conmemorar la retirada de los franceses tras haber dominado la ciudad a comienzos del siglo XIX, convirtiendo la ciudad en un verdadero teatro al aire libre. Durante la Fiesta de la Reconquista de Vigo se realizan varias actividades que se llevan a cabo durante todo el fin de semana. Se sitúan puestos de venta de comidas regionales y otros productos típicos, montando un mercado semejante al de los de principios del siglo XIX. Lo más destacado de la Fiesta de la Reconquista de Vigo es la representación teatral que se presenta en la ciudad con el fin de retratar episodios de la batalla y conmemorar la nueva independencia.
Situación: 42º 14’ Norte, 8º 45’ Oeste
Extensión: 110 km2
Población: casi 300.000 habitantes
Densidad: 2.755 habitantes/ km2
Pluviosidad media: 1.400 litros/m2 al año
Temperatura media: 15º C
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