VIGO INAUGURA LA PRIMERA CARNICERÍA ECOLÓGICA
El mercado ecológico se mueve en la ciudad a través de distintas vías, entre las que destacan la compra por internet, en tiendas dispensadoras o por medio de la cooperativa de productores y consumidores. En cuanto a las tiendas ecológicas, destaca Biovigo, que abrió hace cuatro meses en A Doblada (Canario, 1). Además de la mercancía habitual de estos establecimientos, Biovigo es pionera en la venta directa de carne ecológica desde el ganadero al consumidor en su carnicería.
La página www.productosecologicosdegalicia.com , con domicilio social en Martínez Garrido, 28, se presenta como ‘un portal de comercio electrónico con la misión de canalizar y concentrar la oferta de fabricantes y productores individuales de origen gallego’. En su espacio venden dulces, galletas, elaborados con algas, mermeladas y hortalizas al natural o elaboradas. Todos con sellos de garantía que aseguran su sistema productivo: ‘Estos alimentos contienen entre un 40 y un 60 por ciento más vitaminas y minerales que los convencionales’, según recoge la web en su presentación.
La cooperativa de consumidores y productores Árbore funciona en Vigo desde 2001. Con sede en Arquitecto Pérez Bellas, cuenta con productos ecológicos de la comarca y artículos de Comercio Justo. Tiene especial interés su oferta de productos a granel. La demanda y la comercialización de productos ecológicos es un área de mercado en aumento. Desde las administraciones se fomenta este tipo de artículos y su consumo local como una vía contra la crisis económica y medioambiental. El incremento en el número de consumidores se refleja en Vigo en un aumento de este tipo de establecimientos comerciales.
EL MEJILLÓN ECOLÓGICO AMPLÍA LA OFERTA GALLEGA EN EL MERCADO INTERNACIONAL
Una conservera envasa y comercializa el molusco con distintivo de calidad, sometido a exigentes controles en el proceso de producción
La materia prima de las rías gallegas intensifica su presencia y diversifica su presentación en los mercados internacionales. El mejillón ecológico y el paté de percebe centran la nueva apuesta del sector productor y transformador gallego, tal y como se puso de manifiesto ayer con sendas presentaciones que se llevaron a cabo en la conservera Antonio Pérez Lafuente, que en su factoría del puerto de Vilanova va a ocuparse de la elaboración y comercialización de ambos productos en España y otros países europeos, como Francia, Inglaterra, Alemania, Austria, Holanda o Bélgica.
Después de que durante mucho tiempo se hablara con insistencia de la apuesta por el paté de percebe realizada por la sociedad Mar de Silleiro, impulsada por los percebeiros de Baiona y A Guarda, quizás la presentación más novedosa de las desplegadas ayer fuera la del mejillón certificado por el Consello Regulador da Agricultura Ecolóxica de Galicia (CRAEGA).
Con el mercado saturado por momentos, sobre todo a causa de la competencia que llega de terceros países, y con la necesidad imperiosa de diversificar la oferta para competir, los bateeiros gallegos buscan alternativas. Y la asociación San Amaro, de Vilanova, decidió apostar por este nuevo producto ecológico en colaboración con la firma Conservas Antonio Pérez Lafuente.
La experiencia arranca con la participación de un par de bateas de la mentada asociación, aunque está en vías de resolución la certificación de un tercer parque de cultivo, e incluso podrían ser cuatro.
Es un porcentaje muy bajo, pues en Galicia hay 3.300 bateas, pero el lanzamiento de este nuevo producto al mercado puede marcar un punto de inflexión, y quizás muy pronto otros bateeiros gallegos apuesten por la misma experiencia y sigan los pasos de San Amaro.
De lo que se trata es de llevar al mercado el mejillón de los viveros certificados como "ecológicos" y presentarlo con esa etiqueta de calidad tanto en escabeche, también ecológico, como en vianda congelada.
Para que el producto sea considerado ecológico debe reunir una serie de condiciones "muy exigentes y estrictas" que avalan su calidad y diferenciación. Se controla el número de cuerdas de las bateas, la calidad del agua en que se encuentran, el empleo de materiales no contaminantes o la trazabilidad del producto, al tiempo que se garantiza el origen de la semilla del mejillón empleada en el "encordado" de cada campaña y se supervisa su crecimiento, manipulación y transformación, velando siempre para que no se generen residuos en el medio marino y se preserve el ecosistema.






