Hace semanas revolucionaron Vigo con sus dos actuaciones. No se prodigan mucho: “trabajamos poco no más de 8 o 10 funciones al mes, por lo que cada actuación, para nosotros, es como una fiesta, afirma Javier Cansado. Faemino mueve la cabeza, afirmativamente; “evitamos la rutina.Tampoco estamos todo el día puestos en los personajes. Acabamos la función y somos gente normal: cenamos, vamos al hotel, viajamos y vamos a casa . Además no nos relacionamos con otros actores ; no conocemos a Pepe Viyuela… ni tampoco a Juan Luis Cano (50% de Gomaespuma), ni a ningú otro…”
Tienen carisma. Amables y cercanos nos atienden apenas media hora antes de su primera función y sin embargo están tranquilos y relajados; sin prisa. Se agradece.
Para Cansado la clave es su línea de trabajo que han mantenido a lo largo de casi 30 años de trayectoria. “Hay un largo trabajo con las funciones. Es preciso coger el ritmo, encontrar el punto adecuado y dejar luego espacio a la improvisación. Es un trabajo duro, que requiere dedicación y esfuerzo, aunque luego, en la sala, parezca que no lo tiene”, coinciden ambos
Ángel Javier Pozuelo Gómez (Javier Cansado) y Juan Carlos Arroyo Urbina (Carlos Faemino), ambos madrileños de Carabanchel, trabaron amistad en los años 80 donde comenzaron a trabajar en El Retiro, cuna insigne de una larga estirpe de cómicos y actores.
LA CALLE COMO APRENDIZAJE
había locales para el teatro o los cómicos, sólo para la música. Así que lo que quedaba era la calle, y el Retiro, era un lugar especial”, afirma Cansado. Faemino asiente.
Ambos reivindican la calle. Para Javier Cansado “es algo muy puro: no hay contrato por que no se vende entradas. La gente se para, unos un rato, otros más. Estás a la altura del público y no hay luces, ni micrófonos”. Ahora es más difícil. Si tuviéramos que hacerlo ahora, nos quedaríamos sin voz y sin fuerzas a la mitad”, reflexiona Faemino.
Aún así, les gusta. Y de hecho, cuando comenzaron a forjarse un nombre alternaban sus actuaciones en las salas, con la misma calle.
“Parecido no es lo mismo”, el nombre de su nuevo espectáculo y que según decidieron poco antes de entrevistarlos será el nombre de todos sus espectáculos a partir de ahora, nació de un critica en la que se decía que todos los espectáculos de Faemino y Cansado eran parecidos. “Parecidos sí, pero no es lo mismo. Así que a partir de ahora todos se llamarán igual”, nos cuenta Cansado. Faemino confiesa que no temen al síndrome de la “hoja en blanco”, el terror de guionistas, escritores y, por supuesto cómicos. “Nuestras historias se nutren de lo cotidiano, así que te relajas por nunca te faltará material, historias que contar. Nos nutrimos de las miserias humanas y éstas, no van a dejar de existir, ¿no?”.
Les preguntamos por las características de su humor: surrealista, absurdo e inteligente y si son conscientes de que estos halagos, no lo serían si tuvieran otra profesión. Cansado se carcajea. “Sí, para un presidente de gobierno, absurdo y surrealista no sería bueno…. O te imaginas un carnicero absurdo y surrealista…”
Tienen una legión de fans; un público fiel y entregado que pese a que no actúan en televisión desde hace años, consiguen la renovación generacional con una parte importante de un público joven. “Muchos nos han conocido a través de Internet y del boca a boca”. Faemino señala que todos sus espectáculos televisivos están en Internet y que, aunque son “algo casposos, por la calidad, nos permite que otros públicos se acerquen a nuestro espectáculo”.
SE RÍE EL CEREBRO
El programa del que hablan es “El orgullo del tercer mundo”, emitidos en 1994, en la 2 de TVE. El programa se grababa en una sala de fiestas y en él empleaban una puesta en escena similar a la de sus espectáculos teatrales, sin apenas decorado y con escasa indumentaria especial. En este programa se acuñó la expresión "yo leo a Kierkegaard", respuesta del público en un momento de uno de sus gags. Esta frase nació como respuesta a la idea de los productores del programa de que era necesario crear una frase significativa que pudiera hacerse popular. Ellos se lo tomaron a guasa y se inventaron esta expresión pensando que nunca podría calar entre la gente. Pero finalmente se hizo muy famosa y se considera su grito de guerra, incluso en su propia web.
Para nostálgicos recordar uno de sus mejores momentos “Sa muerto el Fary… el científico de 32 años atropellado por un Renault 4 amarillo y abollao”. Y nuestro favorito, “El rayo López”
Para lo del humor inteligente tienen una explicación científica, o seudo científica: “no te ríes porque algo te hace gracia. Es el cerebro el que se ríe y como consecuencia de ello, te hace gracia, y no al revés”. “Así que te puede hacer gracia que una vieja se caiga o que hagas un chiste muy sesudo; al cerebro le da igual”, certifica Faemino, el científico teorema de Cansado.






