La Movida viguesa surge partir de conciertos en pubs como Angara o Satchmo1 y del surgimiento de grupos como, Bar, TrenVigo o Mari Cruz Soriano y los que afinan su piano (con temas como "Las tetas de mi novia"), grupo luego rebautizado como Siniestro Total. La ciudad vive una fiebre de apariciones (y rápidas disoluciones) de infinidad de grupos de estilos muy variados (punk, pop, tecno, reggae, ska, funk), y en todo caso con letras caóticas e irreverentes, influidas por la postmodernidad, con un escaso compromiso social que contrasta con un especial interés por el aspecto formal.
Los lugares de la Movida, muchos de ellos en activo actualmente, fueron El Kremlin, El Manco de Lepanto (en la calle del mismo nombre) o El Ruralex (hoy conocido como Vademecum), entre muchos otros .
Entre los grupos destacados de este periodo están Golpes Bajos (una sofisticada agrupación formada en torno a Germán Coppini), Aerolíneas Federales, Os Resentidos (liderados por Antón Reixa) o Semen Up.
Musicalmente hablando, fue una etapa insólita que se caracterizó por la convivencia en tolerancia de múltiples y diversos estilos, hasta el punto que acaparó toda la vanguardia musical de la época, cohesionados en una nueva ola de optimismo creativo. Buen ejemplo es que los grupos de la incipiente movida viguesa no tenían ningún prejuicio en usar cajas de ritmo o rototones electrónicos junto a guitarras eléctricas de los más punk.
A pesar de todo, en Vigo este movimiento continuó siendo minoritario, ya que era menospreciado por una mayoría que, por prejuicios, todavía repudiaba la nueva ola, especialmente la española. Y sólo cuando Siniestro Total obtuvo repercusión en los medios de comunicación nacionales, comenzó en Vigo a aumentar considerablemente el número de grupies y adeptos a la new wave.
Se derribaron tabúes, y en ese momento German Coppini, cantante de Siniestro Total, dejó la banda para formar, junto al multi-músico Teo Cardalda, un original y sofisticado dúo llamado Golpes Bajos. El gran éxito nacional de crítica y de ventas de Golpes Bajos desató la euforia posmoderna en Vigo. Al poco tiempo, el reducido espacio del Satchmo obligó a sus propietarios a cambiar de local por uno de mayores dimensiones situado en las afueras de Vigo: El Kremlin. El Sachtmo cerró sus puertas en la noche de fin de año de 1982 con un mítico concierto de un nuevo grupo llamado Aerolíneas Federales, integrado por Miguel Costas (también de Siniestro Total) a la guitarra, Silvino al bajo y Flechi a la caja de ritmos y al show en escena.
En menos de un año, en pleno centro de la ciudad se abrieron clubes por doquier ávidos de modernidad, entre los que destacaron El Manco en la calle Lepanto y Ruralex (hoy Vademecwm). Fueron los momentos más exuberantes de la movida viguesa que alcanzó su cenit entre 1983 y 1984 con la generalización de la posmodernidad –movimiento cultural caracterizado por la atención a las formas y la carencia de compromiso social–. Fue una época tremendamente divertida, de total desenfreno, legitimado por la conciencia colectiva de estar haciendo algo grande. Tal fue el desmadre, que como muy bien dijo uno recientemente, quien diga recordar la movida es que no la ha vivido.
En septiembre de 1986 hubo un hermanamiento de las dos movidas, la viguesa y la madrileña, al que asistieron grupos como Gabinete Caligari, Los Nikis y Alaska y los Pegamoides. La reunión programada en Madrid para la primavera de 1987 nunca llegó a realizarse.
La llamada movida comenzó su declive a mediados de los ochenta, cuando advenedizos, periodistas, empresarios y políticos oportunistas corrompieron el espíritu libre y creativo de la movida. La faena se remató a nivel nacional con la inevitable absorción de las compañías discográficas independientes por parte de las multinacionales. A pesar de todo, aún surgieron honrosas bandas como Os Resentidos, liderados por Anton Reixa.






